Credit where is due: si Michael Ninn bakalizó el porno pov de mala manera

Credit where is due: si Michael Ninn bakalizó el porno de mala manera, el mismo Ninn fue el responsable de traer a la pornografía al más jrande entre los jrandes. Sí, my friends, Eddie se compuso tres temazos para la película ‘Sacred Sin’. En el proceso, logró superar su triste fase de dejarse perilla y posar al lado del mantas de los Smashing Pumpkins en pos del “reconocimiento respetable en los 90”. ¡Si hasta dijo que se avergonzaba de las letras de Sammy Hagar! ¿Qué tiene de malo decir “Yeah, the wetter the better / We’ll do it til we’re black and blue, ow!”? Afortunadamente, Eddie, llamando a Ninn “El Spielberg del porno” colaboró con este género sin pedir perdón a nadie.

La única pena es que lo hiciese antes de esta última gira de reunión, porque… ¿Se imaginan algo MEJOR que los guitarrazos de Eddie mientras Diamond Dave se dedica a gemir histéricamente sobre las elegantes imágenes de cine histórico de ‘Sacred Sin’? Si la respuesta es que sí se imaginan cosas mejores sólo puedo enviarles a visitar hospitales infantiles con Lewis Hamilton mientras se hacen fotos con estos niños para la prensa https://videos-porno.xxx/videos-porno/videos-porno-de-pov.
Seguro que, en sus comentarios, son capaces de glosar a alún gran músico más. O recordar el maravilloso disco de techno que grabó Traci Lords. O las bandas sonoras jazzísticas de Jess Franco. O el camino inverso de los aplaudibles Rammstein: ¿Por qué tontear de forma cool con el porno cuando puedes, directamente, follar como un descosido en el videoclip a la par que lanzar la única edición especial de un disco que tiene una utilidad real?

Mientras nos deleitan, les dejamos con un podcast de Radio 3 en el que abordamos este tema centrándonos en músicos famosos que se dedicaron al porno, incluyendo casos como el del guitarrista de Bob Dylan Mike Bloomfield. El pobre Ángel tuvo que emplearse a fondo para que ni lanavaja, ni Paco ni un servidor de ustedes dijese algo impropio de un servicio público en Radio Nacional de EsP-P-P-P-P-aña.

No lo logró, claro.

Se quedó en el tintero la vertiente porno culonas de ente jran artit-ta.

Mike Oldfield: ¡piratéenme!

Dentro de las multiples sordideces que ente vlog trató a la hora de abordar un finstro del calibre de Mike Oldfield, se quedó en el tintero la vertiente porno de ente jran artit-ta.

No se me confundan: Mike nunca compuso oficialmente nada para el porno, pero puede que nos hallemos ante el músico más delirantemente pirateado dentro de este nobilísimo género. En el caso de películas ‘S’ como ‘La escandalosa historia de una joven libertina’ de Roger Vadim, los productores tuvieron el descaro y la jovialidad de poner “Music ‘Tubular Bells’ by Mike Oldfield”. Teniendo en cuenta que ese disco es famoso por ser la banda sonora de “El exorcista” uno sólo puede pensar que qué carallo de calidad tendría la obra de Vadim para publicitar el pirateo del psicópata de Oldfield como uno de sus principales valores.

De todas formas, lo que REALMENTE nos seduce aquí es el caso del director Warren Evans quien, con toda la jeta, se calzó música de Oldfield (directamente, sin molestarse en mezclarla con jadeos) en dos pinículas: ‘Pandora’s Mirror’ y ‘Hot Dreams’ . En éstas, el tema fusilado es la inmensa y épica primera parte del ‘Ommadawn’.(me quedo con ‘Hot Dreams’, donde la escena está montada correctamente respecto a la música y donde los encuadres de cielo y mar en movimiento respetan la ÉPICA del tema; furthermore, el rodar en el mar justifica el no utilizar sonido directo). Quien conozca ‘Ommadawn’ se compadecerá de los pobre actores y actrices que tuvieron que estar a la altura de la orgía de campanas tubulares que corona la obra cumbre de Mike. Para entendernos: sólo Peter North, tras un trimestre de abstinencia, podría aspirar a estar a la altura. Al resto de pobres mortales que deambulan por el porno la responsabilidad les podría tanto que sólo lograrían un tremendo gatillazo.

Y entonces habría que dejar de piratear el ‘Ommadawn’ y chorizar, en su lugar, coplas de la épica chill out ibicenca. El horror.

Los 90: Dino & Earl Ninn, Liam Howlett & 3D: porn goes bakala

Los que arrancamos ilusionados los 90 gracias al señor Berth Milton y sus producciones de Private poco nos suponíamos que, tras el fulgor de estrellas como Tania Russof, acabaríamos llegando a un ciberporno con señoras vestidas y maquilladas de plateado https://videos-porno.xxx/videos-porno/videos-porno-culonas en deshumanizados mundos virtuales que no nos invitaban a soñar.

Invariablemente, nos hicimos viejos: descubrimos que nos gustaban más las historias cercanas y entrañables de deshollinadores o guerreras bárbaras que aquellas cosas horribles que pasaban a protagonizar las portadas de ‘Pirate’ o ‘Triple X’.

La estrella de aquellos años bakalas fue Michael Ninn. Cierto, el hombre se gastó sus dineros y puso su esmero en cosas como ‘Shock’ o ‘Latex’ logrando obras con valores, aunque no fuesen enteramente los nuestros. En el proceso, recuperó el título de crédito del músico. Y aquello fue una labor titánica: si van a la web de los prestigiosos AVN awards verán que, en el apartado musical, su base de datos pone “Actor/actress” en vez de “musician”. ¿Quiere eso decir que sólo aceptarán a los músicos que, en palabras de Gert Wilden, dirijan a la orquesta en pelotas? En ese caso, apoyo al jurado de los AVN.

Michael, cual Coppola del porno, enchufó a sus hermanos a componer y, lo que es más sorprendente, logró una “dignificación cool” para el género que, finalmente desembocó en que dos pesos pesados como Liam Howlett (Prodigy) y 3D (Massive Attack) participasen en una producción PRESTIGIOSA de Private llena de SOFISTICADOS efectos especiales. Lástima que no se diesen cuenta del INGENIOSO juego de palabras del título “The Uranus Experiment 3”. ¿Lo pillan? ¿Tienen ganas de gritar “¡For Sale!”?

Detalle curioso sobre estos artit-tas que musicaron esa peli definitiva sobre la sodomía en gravedad cero: Massive Attack se han declarado de siempre fans de Mike Oldfield, juzgando – con razón – que ‘Ommadawn’ es su obra maestra. Ya ven: de cierta forma depravada todo encaja y todo cobra sentido.

Ron Jeremy & Friends: Porno rubias sonic

Ron Jeremy & Friends: Pornosonic

“Un culo relajado es un culo feliz”. A un disco que así comienza, con ese recitado de Ron Jeremy, se le puede perdonar todo. Especialmente que sea, otra vez, “la jugada Klaus Harmony”.

Sí, todas las presuntas bandas sonoras setenteras creadas por el colectivo Pornosonic son, en realidad, películas que nunca existieron. Algo extraño cuando un actor como Ron es parte de dicho colectivo. Así que sólo podemos suponer un arrebato nostálgico por las bandas sonoras funky que se debieron haber hecho y no se hicieron: algo es algo.

De todas formas, si perdemos el tiempo con Pornosonic es por haber sido los protagonistas de uno de los mejores anuncios de la historia. Un anuncio que, por sí solo justifica la existencia de este post: el porno sin música no es porno ni es ná: “You can’t dance to it. You can’t drink to it. There’s only one thing left”.

George Sampler: el último jran setentero https://videos-porno.xxx/videos-porno/videos-porno-rubias19

Entre la gente que tiene el valor de hablar con un nivel de seriedad digno de un buen darnai sobre el cine poln-no, hay un consenso a la hora de afirmar que “la era dorada de la pornografía” termina con la película ‘Debbie Does Dallas’. Como el coñazo de ‘Boogie Nights’ intenta hacernos creer, el videazo ochentero terminó con la alegría de vivir setentera.

Un servidor sólo puede decirles “¿A quién prefieren hacer caso? ¿Al pretencioso y fusilable Paul Thomas Anderson o a su propio miembro viril y las alegrías adolescentes que éste pasó con las producciones de Serenna y Vivid?”. Elijan, pero creo que la pregunta contiene la respuesta: es algo así como hacer un test e incluir la opción “no era un tubo” entre las posibles soluciones.

Still, debemos incluir a George Sampler en la lista, no sólo por su encomiable labor en la igualmente encomiable ‘Debbie Does Dallas’ sino por haber sido de los últimos capaces de firmar – aunque quiero creer que lo de “Sampler” reinventa el salchicherismo en los seudónimos – una banda sonora guarrindonga.

Luego vendrían los ochenta y la honradez. O lo que es lo mismo: el darse cuenta de que un Casio improvisando sobre ritmos de electric marimba superaría la labor de cualquier músico: comenzando por John Williams y acabando por Santiago Rouco. O si no, vean ‘American Psycho’ y díganme qué película porno no MATARÍA por tener en su banda sonora un clásico del Hard Casio como el ‘Sussudio’ de nuestro reverenciado Phil Collins.

La batalla del porno hd no sólo se libró en Estados Unidos.

Klaus Schulze y el LSD electrónico

La batalla del porno no sólo se libró en Estados Unidos. En Europa, el director Lasse Braun luchó por la descriminalización del género logrando un triunfo que sería la envidia de Damiano: ¡Sus películas ‘Sensations’ y ‘Body of Love’ fueron presentadas en el Festival de Cannes!
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Para añadir aplauso, la banda sonora de esta última peli venía firmada por Klaus Schulze: un señor que no era otro compositor Jazzy-Lounge más, sino un sórdido alemán en toda la regla que se apuntó al grupo electrónico menos cool que se pueda imaginar.

Tangerine Dream.

Sí, los que pusieron música a la cabecera de ‘Halcón callejero’, el sórdido clon de combate de ‘El coche fantástico’ pero con moto. Por ello, no es de extrañar no sólo la cantidad masiva industrial de LSD que exuda la banda sonora sino también su carácter de coito electrónico en el cual fundirte en el hiperespacio – una vez más – como un buda cósmico cristalizado.

Para variar.

Flexi-sex

Demostremos por enésima vez la superioridad de Francia sobre Inglaterra: mientras los gabachos tenían todos esos polvazos cósmicos en su festival de Cannes, los británicos tenían que hacer frente a una legislación que impedía mostrar sexo explícito en las revistas para adultos.

Como la necesidad es la madre de la invención, un fistro anal de los que siempre hay en las editoriales tuvo una idea con la que pasar a la historia (no digo “anales” por no repetir un palabro en la misma frase) de la sordidez. Dicha idea era “Vale, no dejan mostrar imágenes de pollazos, pero… ¿Dónde está escrito que no podamos vender “sonidos” de guarreridas?”.

Esta ocurrencia, que podría haber supuesto para su autor un golpe en la sien con el canto del libro de resguardo de albaranes de mensajería (en todas las empresas españolas conocido como “carallo”) fue recibida, sin embargo, con alborozo. Y así nacieron los “flexi-discs” que acompañaban a múltiples revistas guarras inglesas.

Antes de que muchos digan “¡Qué gran idea, así no hay que ver callos ingleses y, a lo mejor, te puedes imaginar que esas tías estaban buenas!” me anticipo y respondo que el acento inglés es la cosa más cateta, cacofónica y destrempante que nadie pueda echarse a los oídos. Así que, salvo que el que esto lea sea británico, viejuno, lector de las revistas Rustler y Whitehouse, y quiera rememorar la experiencia mítica de las pajillas adolescentes, recomiendo huir del Cd ‘Flexi-Sex’: una antología, con fondo musical, de los comentarios más cerdos e “inspirados” de esas revistas.

Pero que cada cual se la machaque como quiera.

Ron Jeremy & Friends: Pornosonic

“Un culo relajado es un culo feliz”. A un disco que así comienza, con ese recitado de Ron Jeremy, se le puede perdonar todo. Especialmente que sea, otra vez, “la jugada Klaus Harmony”.

Sí, todas las presuntas bandas sonoras setenteras creadas por el colectivo Pornosonic son, en realidad, películas que nunca existieron. Algo extraño cuando un actor como Ron es parte de dicho colectivo. Así que sólo podemos suponer un arrebato nostálgico por las bandas sonoras funky que se debieron haber hecho y no se hicieron: algo es algo.

De todas formas, si perdemos el tiempo con Pornosonic es por haber sido los protagonistas de uno de los mejores anuncios de la historia. Un anuncio que, por sí solo justifica la existencia de este post: el porno sin música no es porno ni es ná: “You can’t dance to it. You can’t drink to it. There’s only one thing left”.

Si no fuese porque hemos usado la palabra “porno espanol” en el título de este post

La troupe de Gerard Damiano

Si no fuese porque hemos usado la palabra “porno” en el título de este post podríamos seguir engolfándonos con la obra de señores que, con un poco menos de talento, siguieron la senda de Gert Wilden. Ahí tendríamos gente como Gerhard Heinz, apodado “el John Barry austriaco”, porque siempre daba un puntillo James Bond al empelote. O multitud de fistros italianos que escribieron múltiples partituras con el orto para películas que tenían la palabra “Mondo” en el título y que, por lo chungas de encontrar que son, harían las delicias de todos los seguidores del Jordicostismo.

Sin embargo, no vamos a hacerlo. Y eso es así por un motivo muy sencillo: a día de hoy, prácticamente todas las bandas sonoras de pelis eróticas de finales de los 60 y principios de los 70 que puedan publicarse son la definición canónica del peor de los gafapastismos.
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Piénsenlo: música ambient-lounge-jazzy de discos casi “imposibles” de encontrar y de pelis cutre-erotiquillas que pueden ser llamadas “kitsch” o “vintage” pero sin pollas taladrando bocas, coños y culos. Que eso es lo que consumen los camioneros. ¿Es o no es eso el sueño de los cuatro gafapastas que presumirán de haberse comprado por 70 leuros el disco de la “Peter Thomas Sound Orchestra”? No es de extrañar que sean discográficas indie las que recuperen estas bandas sonoras, o que grupos como Pulp usen samplers de Peter Thomas en sus discos (obviamente, me refiero al “This is Hardcore”).

Por ello, me alegra que, por fin, los penes estén donde tienen que estar y que, con el éxito de “Tras la puerta verde” y “Garganta profunda”, el porno iniciase su llamada “edad de oro”. No tanto por lo que algunos llamasen “calidad” – los que ente vlog firmamos preferimos ver a Ginger Lynn en videazo cutrongo antes que a Linda Lovelace en 35 mm. – como por el hecho de que las pelis porno, en plena revolución social, fueron bien consideradas por muchos medios de comunicación “normales”.

La apoteosis de esta consideración fue, sin duda, el momento en el que el director Gerard Damiano decidió presentar su peli “Garganta profunda” ¡a todas las categorías de los Oscar! Se incluía, por supuesto, la banda sonora de la que, ironías de la vida, a día de hoy se sigue desconociendo su autor (bueno, yo, después de tres horas de búsqueda en Internet no he logrado sabello). ¿Será Alden Shuman, el compositor de otro hit posterior de Damiano “The Devil in Miss Jones”? En cualquier caso, una composición musical que merece pasar a la historia por los cojonazos de Damiano y por comenzar a firmar la sentencia de muerte del aburrido softcore: esas pelis que sólo sirven para que el público de bien cite la inmortal frase se Sammy Hagar en ‘Finish What Ya Started’: “MY BALLS ARE BLUE!!!!”.

Nico Fidenco y el casting porno maduras de cantautor

Nico Fidenco y el porno de cantautor

Si Gert Wilden, con su easy-listening psicodélico hizo que la exploración de los hirsutos vellos púbicos alemanes se convirtiese en el viaje alucinante que realmente dicha exploración era, Nico Fienco, en cambio, aporta un dramatismo claramente mediterráneo a sus composiciones para el mundo del erotismo festivo.

Y por dramatismo mediterráneo no me refiero a cantar estreñido, sino a la desgracia de terminar componiendo música para películas-colonoscopia después de haber grabado el primer single de la historia de la música italiana en superar el millón de copias vendidas (Legata a un granello di sabbia ).

Y no, no acabó musicando la serie de Emmanuelle Negra por haber sido tan feo que las portadas de sus singles eran protagonizadas por putanas en vez de por su poco erótica jeta. Qué va: fue algo mucho más sórdido. ¡Nico se lanzó a los brazos de gentuza como Joe D’Amato tras haber sido eliminado en la final del Festival de San Remo! ¡Y haciendo un dueto con Cher! Injusticias como esa son las que te llevan por el camino del hardcore. Ya ven: estamos un paso más allá de Gert Wilden, aunque la categoría de “hardcore” se la ganase el deleznable D’Amato a golpe de introducir cuatro insertos de penetración en un culo de una doble que antes podría ser mío que de Laura Gemser.
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Se comenta que Nico también terminó llegando al hardcore convencional, pero sin conseguir la más mínima notoriedad. Esto es, que si en todo Internet puede haber dos perturbados capaces de analizar la banda sonora de Emmanuelle en América, ni siquiera hay uno capaz de saber si la banda sonora de Bocca Nera Bocca Bianca – con el mejor travelo ever, Ajita Wilson – estaba compuesta o no por Nico Fidenco.

Una duda con la que, afortunadamente, puedo vivir.

Cuando el cine porno latino comienza su andadura, las películas se ruedan en celuloide

Gert Wilden & His Orchestra

Una combinación perfecta de la que esperar LO MEJOR: a) Compositor alemán, b) La palabra “orquesta”, sinónimo de la más gozosa sordidez musical posible y c) película que se vende como un “análisis científico sobre el comportamiento sexual de la sociedad”.

¿Está a la altura el resultado? Fuck yeah!

Lo primero que hay que tener en cuenta es que, cuando el cine porno comienza su andadura, las películas se ruedan en celuloide y se usan las mismas técnicas de producción y distribución que el cine “normal”, aunque fuese en su versión más cutre. Todavía estaba lejos el vídeo y, como decía Paul Feig, la posibilidad de una cosa llamada Internet, donde conseguir fotos de peña en pelotas sin tener que salir de casa “era más inverosímil para un niño de mi generación que el decirle a alguien de la Edad Media que se lograría llegar a la luna en naves espaciales”.

Por eso, a la que toca hacer una peli guarra, se termina contratando a los profesionales “de toda la vida”. Así, si mi profesor de montaje llegó a pegar los planos de “La frígida y la viciosa”, a nadie debería extrañar que un músico como Gert Wilden, responsable de musicar las adaptaciones alemanas de Fu Manchú, fuese llamado para crear las partituras de una obra histórica: “Schulmädchen Report”. Aquí tienen un montajillo de imágenes con el tema central de la primera parte, un plagio descarado del “On the Road Again” (peli en la que también había fusiladas varias de Zeppelin como “What Is and What Should Never Be” o “Heartbreaker”)
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Esta serie de trece películas, bajo la excusa de realizar un análisis científico de “Cómo se comporta la juventud alemana” a cargo del investigador Günther Hunold (¡Tiembla, Kinsey!) se dedicó a empelotar a muchachas adolescentes para goce de un público que todavía no sabía que el ver acción de verdad de la buena estaba a la vuelta de la esquina. De momento, a los siete millones de espectadores que tuvo la primera peli de la serie, les llegaba con ver Wolkswagens, escenas de ducha y moda ABBA y con oír frases de Schoppenhauer tipo “¿Por qué hay que tener en tan alta estima el honor de una mujer, cuando éste sólo está situado a cinco centímetros de su ano?”. La verda, a mí también me llega y me sobra. Por eso, técnicamente, no podemos hablar de música porno. El propio Wilden lo dejaba claro con la frase por la que pasará a Peich sabe qué enciclopedias de historia (eso sí, yo las compraré todas): “Si estos actores pueden fingir el acto sexual en la gran pantalla ¿Por qué no voy a componer yo para ellos estando completamente vestido?”.

Los grandes compositores de música porno: de Gert Wilden a Eddie Van Halen

Todos los que tuvimos a los Teleñecos como compeñeros de infancia no sólo nos aprendimos de memoria el mítico tema “Mah-ná, mah-ná” sino que, además, en las excursiones o en el autobús del colegio no dudábamos en cambiar la letra original de ese tema por “Mah-ná mah-ná/ Me pica un huevo/ Mah-ná mah-ná/ No sé qué hacer/ Mah-ná mah-ná/ Será un bichito, pequeño, peludo/ Con ganas de comer”.
Claro está, con ocho años poco sabíamos la gran razón que teníamos. Y es que Jim Henson era un depravado que, en un alarde de genialidad, no dudó en plagiar un tema que el compositor Piero Umiliani había compuesto para… ¡”Svezia, Inferno e Paradiso”! Un documental guarrote sobre Suecia que, en 1969 exhibía una bella profusión de bares lésbicos a la par que locales de intercambio de parejas.

Está claro: somos una generación cuyo cerebro ha sido lavado por el irresistible ritmo de la música para el porno videos-porno.xxx, sin duda alguna el superior de todos los géneros musicales. Muchos echan la culpa de nuestra presente degeneración cerebral al compositor Klaus Harmony, llamado “El Mozart del porno”. Me gustaría que fuese cierto, más que nada porque Klaus era un alemán setentero con bigotón. Pero la realidad es que Herr Harmony era tan sólo un personaje ficticio inventado por el músico inglés Matthew Strachan.

Eso sí, no esperen que llame al bueno de Matthew “cagao” por proyectar en un alemán lo que él nunca se atrevió a hacer. La realidad es que Mr. Strachan no sólo se dedicó a componer solvente música porno bajo el mito de Klaus Harmony sino que, además, se inventó que, a la que se procedió al proceso de remasterización de la obra de Klaus, se usó la “tecnología de sincronización de ondas cerebrales”. En teoría, esta tecnología es un algoritmo que, aplicado a la música, logra crear una sensación de excitación sexual. Por supuesto, algunas asociaciones ultracristianas se movilizaron para evitar que la juventud descargase esos mp3 y “se crease una nueva generación de pervertidos”. La parte positiva de todo esto es que ¡por fin! lograremos acabar con aquellos estudios tipo “Las vacas dan más leche si se les pone música de Mozart” al reemplazarlos por “Experimentos con palomas demuestran un grado de excitación sexual con la música de Klaus Harmony”. Juro por Peich que dichos estudios han sido realizados.

Pero el mundo del porno no necesita inventarse compositores imaginarios cuando la realidad supera ampliamente el sitio myspace de Harmony. Con todos ustedes, los héroes de la música sin la cual un pene que entra y sale o una bajadita al pilón se convertirían en un mero documental de National Geographic.